Columna de opinión

Por Fredy Pulgarín, vicepresidente de
Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia

“El empresario no debe estar solo, y el respaldo de gremios, instituciones educativas y de desarrollo tecnológico, del mismo Gobierno y de cada uno de los actores del ecosistema es necesario para alcanzar un círculo virtuoso que trabaje articuladamente”.

La relación que existe entre comercio y desarrollo está estrechamente ligada al crecimiento económico, teniendo a la empresa como punta de lanza. Por eso hablamos del esquema denominado competitividad sistémica, que resulta de la interacción de todos los actores: empresarios, Gobierno, instituciones, sociedad civil. Cada uno con un rol específico por cumplir respecto a la competitividad y en aras de fomentar la generación de ingresos. Los empresarios toman decisiones de inversión y generan empleo, lo cual repercute en una mejor calidad de vida, con mayores niveles de educación y mejores niveles de desarrollo humano en la sociedad. Cabe resaltar que el grueso del empleo lo genera el sector privado y, si a este le va bien, a todos nos va bien. Por eso, el empresario no debe estar solo, y el respaldo de gremios, instituciones educativas y de desarrollo tecnológico, del mismo Gobierno y de cada uno de los actores del ecosistema es necesario para alcanzar un círculo virtuoso que trabaje articuladamente. En Antioquia hemos tenido un sector privado muy fuerte, que históricamente ha sido resiliente, pero no por eso hay que dejarlo solo en la tarea. El empresario, para hacer inversiones, necesita desarrollar capacidades, y es ahí donde busca a las instituciones. Todos tenemos un rol muy importante para que la empresa pueda hacer su trabajo. Por ejemplo, el Gobierno entrega infraestructura, carreteras, hospitales, brinda las condiciones para que el empresario pueda hacer bien su tarea en un entorno favorable, con una normatividad clara que brinde garantías en el mediano y largo plazo.

1,5 %

es la proyección de crecimiento de la economía de Antioquia al final de 2023.

Cuando digo que tenemos con qué y con quién, me refiero a que contamos con una clase empresarial sólida, colaborativa, comprometida con el desarrollo, con importante sensibilidad social, que se involucra con el crecimiento de otros; por ejemplo, existen planes padrino, donde empresarios de trayectoria apoyan a otros más pequeños en su mejoramiento. Siempre hay interés de conectar a las empresas más pequeñas con la actividad productiva, y así generar desarrollo. El hecho de que exista el Centro de Estudios de la Empresa Micro (CEM), integrado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Corporación Interactuar, Fundación FGA Fondo de Garantías, Comfama, Cámara Aburrá Sur y Proantioquia, permite entender mejor a la microempresa con el fin de poderla fortalecer. Las microempresas constituyen el 90 % de la actividad producti-va, y el 70 % de estas son comercio, de las cuales la gran mayoría son micronegocios de menos de 10 millones de pesos en activos. Aunque es una base empresarial frágil, entre todas las instituciones buscamos fortalecerlas a partir de la creación de capacidades para que sea más sólida. Tenemos mucho margen de maniobra y debe-mos aprovechar las capacidades que hemos construido durante tantos años como ecosistema empresarial para enfrentar mejor las coyunturas y generar mejores condiciones a largo plazo.

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