Un campo con futuro
requiere
 ingresos justos y

tecnología de vanguardia

Desinterés en la labor del campesino, zonas de difícil acceso y poca innovación son algunos de los retos del sector agrícola.

Por Andrés Felipe Uribe

Un campo próspero no solo es el que produce alimentos, sino aquel que ofrece oportunidades para que los campesinos tengan un mayor bienestar. Este equilibrio entre el uso de recursos y la dignificación de las labores del campo es lo que se conoce como desarrollo agrícola, una especialidad que busca aprovechar todo el potencial, mejorar el tejido social y diversificar las herramientas para que el campo sea un camino sostenible.

“El desarrollo agrícola significa que los campesinos puedan vivir en condiciones dignas gracias a su producción agropecuaria. No tiene que ser como en las ciudades, pero sin importar el lugar donde estén puedan tener las necesidades satisfechas y sin apuros económicos”, explica Eleonora Dávalos, profesora de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de la Universidad EAFIT.

Otro aspecto de este concepto es el uso eficiente, “es decir, producir de manera sostenible lo máximo posible con la tierra, el trabajo, el capital y la tecnología. De esta manera, expandir las posibilidades de crecimiento”, agrega Margarita Gáfaro, directora del Centro de Economía Agrícola y Recursos del Banco de la República.

En Colombia, hay una serie de retos que se deben superar para alcanzar ese desarrollo agrícola. Estos son algunos de ellos.

1. Incentivar la vocación campesina

El campo está envejeciendo. Desde principios del siglo XX, Colombia pasó de ser un país rural a ser un país urbano. Una de las consecuencias de esta transición acelerada es la baja tasa de fertilidad. Cada vez se presentan menos nacimientos en esta parte del territorio nacional, sumado al traslado de los jóvenes a ciudades capitales. Por ende, las tierras se quedan sin trabajadores, puesto que no son atractivas para las nuevas generaciones.

“En este sentido se deben buscar incentivos para mejorar la productividad del sector. El salario promedio rural en Colombia se encuentra sistemáticamente por debajo del salario mínimo legal vigente. Solo el 1 % de los estudiantes universitarios se encuentran en zonas rurales. El desarrollo de programas vocacionales y técnicos es fundamental para mejorar la gestión agrícola y mejores prácticas”, afirma Pablo Valdivia, especialista sénior en Agricultura del Banco Mundial.

Los incentivos son esenciales para poder afrontar este reto. “Antes se necesitaba mucha mano de obra para desarrollar las actividades del campo, ahora no, la tecnología es una aliada. Sin embargo, falta mano de obra. Uno de los grandes retos es retener a la población, no a la fuerza, sino generando los incentivos para que las personas permanezcan en las zonas rurales”.

1 % de los estudiantes universitarios se encuentran en zonas rurales.

2. Promover medios de transporte

El aislamiento de algunas zonas del país impide que el campo sea competitivo. Cerca del 70 % de las unidades agrícolas tiene menos de cinco hectáreas, según el Censo Agrícola, es decir, que son unidades pequeñas, por lo que la producción no cubre los costos del transporte.

“En este sentido, se deben mejorar las condiciones en la infraestructura de transporte. Esto reduce los costos de traslado hacia las grandes ciudades y puertos. Así, no solo mejora la oferta interna con más productos y precios más bajos sino que se pueden exportar bienes que realmente compitan en mercados externos”, señala Camilo Bohórquez, doctor en Economía Aplicada e Investigador en el Centro de Economía Agrícola y Recursos Naturales del Banco de la República.

Igualmente, complementa la profesora Dávalos, “una de las soluciones que hemos propuesto desde la academia son los procesos de asociatividad para saber trabajar en equipo. No obstante, este proceso también es difícil porque en un país que tuvo un conflicto armado a las personas les resulta difícil confiar”.

70 % de las unidades agrícolas tiene menos de cinco hectáreas, según el Censo Agrícola.

3. Tecnología para competir y proteger

Una agricultura más sostenible y competitiva exige la adopción de tecnologías mejoradas. La directora Gáfaro resalta que la mano de obra agrícola de Estados Unidos es 13 veces más productividad que la colombiana. Esto debido a “factores agregados que afectan a toda la economía, como la disponibilidad de capital, la tecnología y la infraestructura, que explican cerca de la mitad de esa brecha”.

Así mismo, Bohórquez afirma que la tecnología no solo aumenta el volumen de producción y satisface la demanda interna, sino que lo haría “de manera más eficiente en términos comerciales y medioambientales, puesto que podría competir en el extranjero y mejoraría el uso de recursos naturales”.

Cerca del 85 % de la producción agrícola colombiana no usó tecnologías innovadoras, según el Banco Mundial. “Esto produce un detrimento natural, por ejemplo, más de la mitad del agua extraída para la producción agrícola no retorna al ecosistema. El país debe definir y ejecutar una hoja de ruta para tener avances contundentes. Esta hoja de ruta debe incluir temas como la implementación de un sistema de monitoreo, reporte y verificación (MRV) y trazabilidad, un sistema de alertas tempranas de riesgos (clima, temas sanitarios y fitosanitarios)”, dice Pablo Valdivia, especialista sénior en Agricultura del Banco Mundial.

85 % de la producción agrícola no usó tecnologías innovadoras en 2020.

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